(Fuente vídeo: Youtube - Banthetower, Nueva Zelanda)
Leemos con asombro la noticia del miércoles pasado (fuente El Correo), en la que, tras la muerte de un adolescente en una torre de alta tensión en Sestao, la respuesta de la empresa responsable de la instalación al alcalde de la localidad es que la torre «cumple estrictamente con la legislación vigente». ¿Se lo dirán también a los padres del chico?.
Como dice el vídeo de la portada, dirigido a la Presidenta de Nueva Zelanda, los políticos deberían primar a las personas por delante de grandes intereses ya que, antes que consumidores, somos seres humanos.
Salvando las distancias (aunque ambas son fuentes de radiaciones no ionizantes), estamos también cansados de escuchar que las antenas emiten "cumpliendo la legislación vigente". Además de que lo legal no equivale a inocuidad (el tabaco también es legal), los límites establecidos no contemplan las exposiciones a largo plazo, si hay niños, ancianos o enfermos crónicos viviendo en edificios colindantes a las antenas, o si hay efectos no térmicos.
Esperemos que sea verdad, y que el organismo que establece los límites en bastantes países, la ICNIRP, realmente incorpore un enfoque mayor de precaución y reconsidere niveles y principios que ha mantenido invariables durante 15 años.